Libro Te Quiero

Feria del Libro de Las Palmas de G.C. 2017

Laura Restrepo

Más que una fuente de inspiración explícita o un motivo recurrente, aunque sea por su sola mención en una secuencia de páginas, el célebre tríptico de El Bosco El jardín de las delicias es el núcleo medular de Pecado, la colección de relatos que Laura Restrepo (Bogotá, 1950), una de las voces más sólidas y solventes de la narrativa contemporánea en español presenta el domingo 4 de junio en la XXIX Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria.

En el encuentro, que organiza la Asociación de Libreros de la Provincia de las Palmas y que se celebrará entre el  29 de mayo y el 4 de junio en el Parque de San Telmo, la escritora hablará de los protagonistas de su libro: Las Susanas, tres altivas y vanidosas hermanas en un paraíso asediado por la tentación carnal; el incesto, como consumación de un ansiado reencuentro entre un padre y una hija que apenas se conocen; un adolescente de barrio marginal que se hace llamar Arcángel sólo para derramar sangre ajena; un virtuoso ejecutivo que prueba las agridulces mieles del adulterio al filo de la vejez; un metódico sicario que vive como un monje, cuyo apodo, La Viuda, le viene de su afilada herramienta de trabajo; El Siriaco, un santo anacoreta encaramado en la columna de su propia soberbia, y Emma, una descuartizadora que purga condena sin conocer la redención ni el arrepentimiento.

Siete historias de transgresión no necesariamente ligadas a los siete pecados capitales, los relatos que integran Pecado están enhebrados con pericia por Laura Restrepo a través del hilo conductor de la pintura de El Bosco, como si los personajes y las situaciones representados en ella abandonaran el lienzo para convertirse en seres fieramente humanos.

Con Pecado, la consagrada autora colombiana, traducida a más de veinte lenguas, propone un inquietante viaje a los infiernos, que no están en otra parte que en la superficie cotidiana de la vida. Cada pecador queda librado a su propia suerte. Como está también el lector, en el que recae el reto moral de condenarlos o indultarlos a ellos. Y por supuesto a sí mismo.